viernes, 27 de noviembre de 2015

Esto, la vida, es un juego. Déjate caer.

Texto y fotos: Inés Magaña


Larva, animal que se encuentra en la primera etapa del desarrollo posembrionario, justo entre en inicio y la posibilidad, al igual que los artistas circenses, siempre inocentes y atrevidos. Quizá por ello los niños que se encuentren entre el público se atreverán a acercarse al escenario y arremedar a los artistas internacionales que se presentarán en la Gran Gala de Lechugas del FICHO.

Faltan treinta minutos para que comience el espectáculo, un hombre está en la cuerda, arriba muy arriba, su visión del espacio aún vacío es privilegiada, otro hombre, que ha decidido caminar en calzones rojos por el recinto, practica su número con los bastones. Las luces continúan dormidas, los susurros vivos, igual que sus ansias por conocer al público.

Cuerdas, maromas, bamboleos, gracia, “Paty, acomoda la luz” y “ahorita nuestra chamba es que esté limpio”. Claro, antes de que las lechugas y flores comiencen a volar en el aire para impactar en el cuerpo y rostro de los artistas cuando la trompeta de Rigoberto, el floor manager, lo indique al finalizar cada acto. Esto es la Gala de Lechugas y así se interactúa entre los que están dentro y fuera del escenario.

De pronto “ingresa público, todos a camerinos”, unas luces iluminan el escenario, se dirigen a un trío de músicos: cello, piano y un juego de platillos con una especie de instrumentos con forma de caparazón de tortuga. Juntos, la precisión de los seis brazos de los músicos comienza a seducir al público mientras inicia el primer espectáculo. Las voces de los que acaban de acceder al escenario de LARVA pululan en el ambiente antes mudo y los niños ya bailan al ritmo de la música, se alejan de sus padres.

Piano, cello, platillos y el tambor tortuguesco, qué goce para los que escuchan a los músicos; indulgentes a la indiferencia de la mayoría. Ya no quedan asientos disponibles, pero el suelo sirve igual. Rigoberto aparece en escena y pone orden, también diversión “¿cómo están hoy preciosos, están listos?”. Aplausos, muchos, fuertes. A Rigoberto se une Lechuga Manager, quien presenta al elenco internacional con rostros árabes, canadienses, chilenos, brasileños, franceses, mexicanos… 14 países se han unido esta noche.


“Lleve sus lechugas y sus flores”, van diciendo entre el público los vendedores ambulantes. Apagan las luces que iluminan al público, todas se concentran en el escenario, comienza el primer acto: el artista de calzones rojos ahora lleva una máscara, a él se ha unido una mujer, máscara en rostro también, fingen luchar haciendo gestos, sonidos guturales de “aaaaah” y causando risa entre los presentes, la mujer gana y Rigoberto hace sonar su trompeta para que las hortalizas sean lanzadas, pero el público aún es tímido y las lechugas y flores se hacen esperar. El segundo acto compensará la falta de proyectiles, una pareja de enamorados danza dentro y fuera de un aro, hipnotizan con sus movimientos efímeros, ella viste un vaporoso vestido negro, él unos jeans roídos y blusa negra, se acercan y alejan, salen y entran al aro, al fin se abrazan, ¡aplausos y lechugas!



En la Gala de Lechugas el elenco hace de todo, por ello los artistas también fungen de presentadores de los actos, o barren las verduras de regreso a las manos de los espectadores que ya han calentado el brazo y olvidado la timidez. El tercer acto se acerca con el caminar de un músico que, cello en brazos, arrastra una silla detrás de sí, la ha unido con un cordón a su pantalón. Cuando ha llegado al fondo del escenario, se sienta, comienza a cantar sobre una estrella que brilla para todos excepto para él, se enoja, “¿por qué no brilla para mí?”, gesticula al público y le hace reír, después arranca una dulce y añorante melodía a las cuerdas de su instrumento, el público calla, escucha, y olvida el trompetazo de Rigoberto, aunque cuando lo escucha, ovaciona con hortalizas al brasileño.

El siguiente número ha pintado un círculo de luz en el centro del escenario, ahí se encuentra un hombre vestido de negro que no lleva aros, ni bastones, ni instrumentos musicales, ni máscara… sólo su cuerpo y emociones, las cuales transmite con cada movimiento de sus manos, piernas, cuello, tórax. El círculo de luz es su reino, y no sale de éste en ningún momento, tan sólo cuando la música finaliza y el hechizo se rompe, entonces, resuelto y sonriente, se acerca a su público con brazos abiertos a ser ¿lechugado y floreado?


Para continuar con la magia, la mujer del primer acto, aquella que ganara la batalla, se acerca con un hombre que toca la guitarra. Un aro, quizá el de la pareja de enamorados del segundo espectáculo, pende de un hilo. Al aro se dirige la campeona, a una silla el músico. Con las notas de la guitarra inician los contoneos de la artista en un frágil objeto que controla con maestría, la flexibilidad de su cuerpo impacta, también las manos dóciles del guitarrista que marcan el compás del acto. Es visible el dominio de la mujer sobre sus movimientos, sin embargo, disfruta haciendo reír a los niños y presentes, por ello juega a que no sabe lo que hace, que teme caer del aro, juega, de hecho, a ser uno de nosotros si nos encontráramos en su situación. ¡Trompetazo Rigoberto!, ya sabemos qué sucedió después.

Se acerca el intermedio, pero antes, en un último intento de despistarlo, tres artistas marcan su territorio en el escenario. La música en vivo, es un elemento constante, se ve porque uno de ellos lleva una pequeña guitarra con la que desea distraer a los otros dos de una pelea en la que se han enfrascado, pero no funciona, y si no puedes contra ellos: únteles, por ello decide olvidar su instrumento y saco de vestir, para enfrascarse en la lucha que desarrollan en cámara lenta, con claveles y hojas de un libro que han decidido lanzar por el aire, ¿por qué no? Carcajadas, aplausos y se encienden las luces que iluminan a los espectadores.


A desentumir el cuerpo, los sentimientos y comentar los shows al compás del mismo trio que antes de la Gala inundara el ambiente, si es posible, la música es más dulce, quizá emana de todo el cuerpo de los músicos, no solo de sus manos. Están concentrados en su arte, ojos cerrados, ceño fruncido, sonrisa tranquila. Nunca se debe olvidar ver al rostro de los músicos cuando tocan, su entrega es completa, se rinden ante las notas, saben que están seguros.

Quien no está seguro es el siguiente artista. Cuando las luces se dirigen al escenario de nuevo, un hombre comienza a caminar alrededor de un gran pole, gira alrededor de él, en una dirección, en la otra, se aleja, regresa, los sonidos de un tren oxidado alteran las emociones. Su actitud es retadora, toma al mástil en sus manos, sube, sube más, está a más de tres metros de altura… ¡se deja caer!, queda a tres centímetros del suelo, ni siquiera hay una colchoneta que lo proteja. No le importa, ha conquistado al público y está listo para recibir la lluvia de hortalizas, cuando se acerca a los asientos, el público observa sus ojos hipnóticos, tan azules que cerca están del blanco, encuentran el marco perfecto en su tez morena.

Para continuar con la seducción, dos mujeres, dos contorsionistas que unen sus cuerpos hasta hacerlos uno, claman su poder sobre el escenario. La confianza entre ambas es total, lo dicen sus movimientos, sus bailes pausados. Lo primero que hace una es recostarse en el suelo, boca arriba, su compañera coloca su pierna en su frente, camina sobre ella, tranquila y segura de la entrega de la otra. Son frágiles y atléticas como sólo los artistas circenses logran ser, continúan con su número, impactando al público e impactando sus cuerpos. Es uno de los actos que más “wooows” logra sacar de las gargantas presentes. Rigoberto se acerca, da la señal de ataque y las lechugas son proyectadas en el aire, una de las mujeres, la de la derecha con camisa gris, recoge un puñado de flores y verduras y lo mastica juguetona.


En el último acto que presenciaré una cuerda gruesa pende del techo, en ella se colgará un hombre que la hará hondear entre su cuerpo. El sube y baja es constante, se acerca al suelo, se aleja del suelo, viste un suéter gris y jeans del mismo color. En un arranque de seguridad, obtenida en una vida de entrega y práctica, ata alrededor de sus ojos una tela que le vuelva ciego, y sube, ligero, hacia el techo del foro, para atarse y desatarse de la cuerda, pareciera que va a caer, solo su fuerza lo mantiene a flote. Lo único que cae por montones son los aplausos, y el trompetazo, y las lechugas, y las flores, y los silbidos.


El show continúa dentro, yo me alejo hacia la noche, a veces es mejor no tener la memoria de un fin en la mente, la Gala de Lechugas merece permanecer inconclusa, con una eterna posibilidad, igual que una larva. Cuando salgo me topo con el hombre de ojos cuasi blancos, toma una cerveza, me acerco y lo cuestiono sobre las razones que lo han traído desde Jerusalén; ciudad antigua y azotada por la guerra, hasta Guadalajara: “No puedo parar, si lo hiciera me sentiría inútil, mi vida no tendría sentido. He elegido el arte para expresarme, otros, las armas.”, confiesa Fadi Zmorrod.



Todo ha terminado para mí, y las conclusiones de aquella noche son claras. Todos los artistas transmitían el mismo mensaje en la Gala de Lechugas: Esto, la vida, es un juego. Déjate caer.

Tradiciones Urbanas narradas desde la Danza


Una recepción con pan de muerto, chocolate caliente y boleros tradicionales fueron preparando al público que llenaba todos y cada uno de los lugares disponibles del Foro Periplo para lo que seis bailarines presentarían en un lapso menor de una hora.

La escenografía coincidía un la descripción sobre el programa de mano: espacios mágicos de la cultura mexicana que reunían los volcanes enamorados, el Callejón del Beso, una silueta de el Charro Negro y otros rincones que conocemos por la narración de leyendas que hemos presenciado desde que somos pequeños.


Número por número, seis leyendas tradicionales fueron representadas con la expresión corporal de estos seis bailarines. Su vestuario e interpretación eran contemporáneas, lo que hacía un choque cultural con los relatos que contaban.

Sombras corpóreas que representaban a la muerte, a un enemigo o a ellos mismos, polarizaban las coreografías mientras los reflectores seguían a los personajes principales que caracterizaban a La Llorona, o a Pascualita. Y con el mismo sentimiento de desgarre y dolor: que es atemporal a relatos tradicionales, los bailarines retorcían sus cuerpos para escapar de aquello que los succionaba a la oscuridad con la que habrían de vivir el resto de la eternidad.


Álbum de Fotos 


martes, 24 de noviembre de 2015

Talento mexicano y ¡mucho FICHO!

Once artistas mexicanos fueron los finalistas para presentar su acto original en el Tercer Concurso Nacional de Circo de Creación dentro del Festival Internacional de Circo y Chou de México.

El talento circense mexicano tuvo la oportunidad de presentar actos de creación original frente a un jurado internacional la noche del lunes 23 de noviembre en el foro del LARVA. 


Con una combinación de expresión artística en el aire y en el suelo, Eduardo Emmanuel García Torres presentó su número de mástil volante. Vestido como un guerrero, conquistó el tuvo aéreo que al mismo tiempo lo sostuvo y se permitió enredar con el cuerpo del artista.





Con un traje y un acto de folclor mexicano,
concretamente bajo las tradiciones del
Estado de Nayarit, Germán Emiliano Cedillo
demostró un poco de su experiencia
como danzante al combinar el baile tradicional
de Nayarit con un acto de devil stick con machetes.

Así compuso el segundo número de la noche,
mezclando un poco de cultura mexicana
con las artes circenses y escénicas de la noche.



Como parte del jurado, se encontraban presentes invitados por parte del festival FICHO que forman parte de la industria del circo contemporáneo en México y otros países. Ya sea por ser artistas participantes o fundadores de compañías de circo, o periodistas culturales.


José "Le Petit" Duarte presentó un acto en cintas volantes que invitaban al espectador a sumergirse en la bella danza que vive un artista durante la ejecución de su arte. Con altos y bajos, el cuerpo de "Le Petit" Duarte aumentaba la frecuencia de la onda que nos movía a todos desde nuestros asientos.

"Le Petit" Duarte fue el ganador del Segundo Lugar del Concurso, un cheque de $3,000 pesos y una escultura de dos artistas plásticos tapatíos fueron sus preseas, a parte de la ovación y aplausos del público por su gran acto.


Con su acto de clown, el súper héroe Super G, divirtió a asistentes y sinodales entre que iba y venía por el espacio del foro. Guillermo de León Keijzer se entretuvo con clavas mientras las pasaba de una mano a otra, con diferentes técnicas y estilo.


Edgar Lafarga Loreto presentó uno de los números más emotivos de la noche, sobre la cuerda lisa fue desprendiéndose de todo lo que lo ataba al piso. Iba arrancándose partes de él mientras más avanzaba en su viaje a lo más alto de su instrumento. Un virtuoso de la cuerda lisa mostró su fuerza y técnica sin separarse de la emoción que atravesaba su acto.

Edgar Lafarga Loreto fue el ganador del premio Periplo, otorgado por su director Juan Méndez, que fue uno de los dos premios especiales que se dieron a parte de los tres primeros lugares. Con este premio, Edgar podrá entrenar con la compañía Periplo por una semana y se podrá presentar con su acto en su foro.


El ganador del primer lugar del concurso y $5,000 pesos. Humberto Jiménez Ríos presentó "Kalambres", un acto que mezclaba clown, equilibrio en alambre flojo, malabar y antipodismo. Cada vez que hacía reír al público, aumentaba la dificultad de su disciplina, y así fue escalando hasta encontrarse con fuego a sus pies mientras se balanceaba sobre su espalda en el alambre.


José Antonio Ruiz Morales fue el único de la noche en subirse al trapecio, que además utilizó como herramienta para doblar su cuerpo de maneras inimaginables. Su número estaba dedicado a las víctimas de la violencia en el país. Tuvo escenas viscerales que expresaban ira e impotencia, para terminar con el eco de la frase: "Me da rabia que digan que ya se hizo justicia".


Como contra propuesta a la pesadez del acto pasado, Marianna Mancebo mostró con delicadeza una coreografía en suelo y aire ayudada por música clásica en piano y cintas aéreas. 


Desde Chihuahua, la compañía Tia Tro dibujó líneas entre el raciocinio y la alegría de la locura. De un lado de las tiras de precaución tenías permitido hacer todo: malabares, clown, mano a mano... del otro lado... podías mirar.

La compañía Chihuahuense fue la ganadora del segundo premio especial, por parte de la compañía de CDMX Cirko de Mente. Tendrán una semana de residencia en su compañía más la presentación de su acto.


Ganadora del tercer lugar del Concurso Nacional, Nancy Luna conquistó al público con una coreografía en aro aéreo que desenvolvía todas las emociones que se entrelazan y compactan cuando se está enamorado. Euforia, paz, desesperación y alegría eran algunas de las emociones que empujaban a Nancy y le daban vuelo mientras se balanceaba en el aire.






Para cerrar la noche, el dúo
de mano a mano Dúo Oscilante, 
rindió tributo a la celebración 
de Día de Muertos con una
coreografía de contorsión, 
danza y mucho apoyo vertical
entre las sombras y luces que,
como la vida, les daba el foro.








ÁLBUM DE FOTOS







lunes, 23 de noviembre de 2015

Siete contra Siete: noche de funk en Foro Periplo


Con la participación de Hop! Hop! Diablo Funk y Los Borders, Foro Periplo ofreció una noche de música, que sumó a su repertorio de eventos, que suelen ser de circo y teatro.



Rock the House tuvo su segunda edición en el Foro Periplo la noche del viernes 20 de noviembre. Entre 9:30 y 10pm el Pícaro Café se comenzó a llenar de comensales que se preparaban a entrar al foro para pasar una noche de baile y saxofonazos.

La banda tapatía mezcló ritmos de hip-hop, blues, disco y mucho funk con el público de testigo. Siete instrumentos, siete mundos, expresándose a través de la música y creando atmósferas para bailar en el acogedor Foro Periplo. 

Trompeta, saxofón, dos guitarras, voz, bajo y batería hicieron fusión y sacaron aplausos y gritos de ánimo de los asistentes.

Hop! Hop! Diablo Funk tocó alrededor de diez canciones de su repertorio original, más un cover. Entre las canciones, se turnaban solos de sax, guitarra, batería. Todos los integrantes como una pieza elemental de las composiciones, e podían lucir en conjunto y como protagonistas.

El bajo eléctrico, siempre presente y con un rol esencial en el funk, mantenía los acordes unidos mientras la batería construía los bloques rítmicos en torno a los riffs de las guitarras eléctricas y las melodías de la voz de Jude.

La banda tuvo buena respuesta ante las 50 personas asistentes, y agradecieron el apoyo de las mismas. 


"Estallarán riffs, retumbarán ritmos, resonarán melodías"



En la caja negra apenas alumbrada por un, las tarimas que sostenían los instrumentos de los siete integrantes invitó a la segunda banda de la noche a subir y cerrar la noche. Con una trayectoria de casi cinco años en la industria musical tapatía, Los Borders fueron alumbrados para golpear con sus acordes en trompeta y teclados.

Los siete integrantes, todos con sus característicos blazers azules de toquín, comenzaron con su funk sin palabras.

Los sencillo de la banda formaban excelentes duetos de guitarra-flauta o saxofón-teclados. Los duetos, armónicos y complementarios, daban un toque fresco en extractos de sus canciones, que ponían a bailar desde los pies hasta los hombros al público -aunque éste se encontrara sentado-.

El ritmo de Los Borders era inquebrantable, y cerró con broche de oro la segunda noche de Rock the House en Foro Periplo.  

jueves, 19 de noviembre de 2015

El Circo Así de Cerca

El miércoles 18 de noviembre Micro Teatro Guadalajara, en unión con tres compañías de circo y entretenimiento de la ciudad, celebró su primer aniversario con una función triple de obras de circo de pequeño formato.


En un periodo un poco más largo de una hora, los asistentes al evento se dividieron en tres grupos para ir por separado a las tres obras dentro de la casa de Micro Teatro. La recepción se llenó con público variado que rápidamente entró en buen humor con los tres presentadores que actuarían como guías entre una función y otra.



Una carismática aeromoza fue quien llevó al primer grupo a la función preparada por la compañía de Clown: Claunódromo. En la terraza más alta del edificio donde se encuentra el Micro Teatro, una pareja se caracterizó con una cama en medio y un inicio que en el que ambos llegaban fatigados a descansar, los dos amigos se trasladaron rápidamente al mundo de los sueños donde vivieron todo tipo de aventuras.

Entre sus hazañas manejaban un avión, un coche una motocicleta... Después fueron agentes de un robo, en el que se acercaron a la audiencia para sacar las risas que no habían sonado ya. Todo esto lo hicieron con ninguna otra escenografía más que nuestra imaginación. Sus cuerpos personificaban acción y reacción de sus ocurrencias y apenas movían un dedo, hacían carcajear a la audiencia. 

Para el segundo episodio, una monje budista fue la guía espiritual de los poco menos de diez asistentes dentro de ese grupo. Con mucha paz y luz se dirigió a otra terraza dentro de Micro Teatro para posicionar al público en unas sillas que rodeaban una mesa.



Momentos después Javier Natera, mago perteneciente a la compañía Rabbit Magic, tomó lugar bajo la única luz del lugar y se adueñó de la bajara que lo esperaba sobre el mantel negro.

En una decena de actos dejó atónitos a quienes no podían dar crédito al engaño que le jugaban sus ojos. La aparición y desaparición, adivinación y confusión con cartas de baraja hizo que las carcajadas previas se convirtieran en miradas de asombro y peticiones de repetición de procedimiento. Como si fuera algo que no requiere esfuerzo alguno, el mago llevaba las cartas de arriba a abajo y las fusionaba con sus manos.

Ya en el último acto, un explorador fue quien llevó al grupo a presenciar el final de la noche. Con un humor simple y serio ala vez, el explorador hizo que salieran lágrimas de risa de quienes lo acompañaban. Sus actos de clown y presentador fueron aplaudidos por quienes se habían reído ya bastante esa tarde.




El último acto fue el de la compañía de circo tapatía, Fuocodi Strada. Parecía que no había más que pudiera sorprender a la audiencia que se postraba ya sentada en la tercera terraza de Micro Teatro. Pero eso sería subestimar la disciplina de los integrantes que llevarían a escena un acto de malabares, poi y contact.



Dos hombres y dos mujeres saltaron –literalmente- el muro que los separaba de la gente para armar tres diferentes coreografías. La primera fue de malabares, la segunda de contact, la bola de silicón, y la tercera de poi, con los extremos prendidos en fuego.




Aunque la atmósfera que rodeaba cada coreografía era distinta: más romántica, de juego o de reto, los tres performances transmitieron emoción y asombro a través de los movimientos corporales de los integrantes de Fuoco di Strada.


Con estas tres funciones Micro Teatro mostró una nueva forma de ver circo, así como lo ha hecho ya por un año entero con el teatro. La propuesta de Micro Teatro se trata de ver obras de corto formato (15 minutos) en un espacio reducido (15mts^2). Con esta innovadora manera de asistir al teatro, resulta breve y de un impacto único el acercamiento a una sección de la industria teatral: actores y directores, artistas tan cerca del público que lo absorben; lo integran en una misma masa dentro del performance.


El evento recordó a los asistentes lo cercano que están -dentro de las artes escénicas- el teatro y el circo. Con un puente construido en el teatro físico (como salida del teatro) y el clown (como entrada al circo). La expresión corporal que se mezclan en estas dos artes, transmiten la emoción necesaria para el involucramiento del público y -así- un medio de comunicación entre artista y audiencia.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

¡Ya viene Ficho!

Con su tercera edición, el Festival Internacional de Circo y Chou de México traerá talento internacional y mexicano para avivar las artes circenses en Guadalajara.




Durante la última semana de noviembre, presentaciones de circo, danza, teatro físico y música ocuparán sedes tapatías como el LARVA, el Teatro Jaime Torres Bodet y la Alianza Francesa. 

Números interpretados por artistas Franceses, Canadienses, Españoles, Noruegos, Finlandeses y por supuesto Mexicanos, son los que integran el programa de una semana. Dentro del programa se encuentran también talleres y funciones de cine: lo que lo hacen un festival rico y variado en el tipo de actividades y el público al que van dirigidas.

También se llevará a cabo el Concurso Nacional de Circo de Creación, como cada dos años en todas las ediciones del festival. En este concurso sólo pueden participar artistas y compañías nacionales, con números originales y serán expuestos frente a sinodales que tienen ya experiencia en el mundo circense.




lunes, 9 de noviembre de 2015

El Principito

Una historia de esperanza que nos recuerda que la infancia no termina cuando crecemos, sino cuando olvidamos.

Domestícame.

El Principito, desde el anuncio de su producción cinematográfica, fue una película esperada por grandes y pequeños. Noviembre ya está aquí, y con él el estreno de la película que hará estremecer al público asistente.

La película se compone del cuento dentro de la historia: y de igual manera se interponen dos animaciones para la trama de cada una. La primera parte: la trama principal, es una animación 3D que con colores reflejan el mundo adulto y organizado y la diversión y variedad de un mundo más orgánico e infantil.


Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso.

Por otro lado, los fragmentos del cuento de El Principito se desarrollan con una animación más minuciosa y llena de ternura. Todo está hecho de papel y madera y la animación realizada a mano, cuadro por cuadro. Los personajes pueden expresar tanto con ojos de madera, y colas de papel de china.


Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo.

La trama habla de un personaje que, preocupado por tener un futuro brillante, cae en un ciclo de trabajo sin conexión con lo que le rodea en el exterior. Lo más cercano que tiene parece presionar para realizarse como persona indispensable en una cadena eterna de produccion sin creación.

Dentro de este ciclo, hay algo que lo acerca a la ya conocida historia de El Principito, aunque en un principio se resiste a perder su tiempo en ella, termina cediendo y descubriendo un mundo nuevo en el que uno puede crear un impacto en alguien más, con sólo pasar tiempo con ella y vaciar su alma en una amistad.


La historia toca temas cotidianos y esenciales, como la amistad, el amor y la realización personal. Y aunque hace 72 años que conocemos esta historia de Antoine de Saint-Exupéry, la puesta en escena en la gran pantalla evoca emociones que, con las composiciones de Hans Zimmer y Richard Harvey, nos hacen recordar momentos de nuestra vida que han trascendido: formándonos como las personas que somos. Momentos en que nos encontramos con personajes que fueron nuestras rosas, nuestros zorros, nuestros aviadores y nuestros principitos.

No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Para terminar, te compartimos cinco datos curiosos de la realización de El Principito:
  1. La voz de El Principito en la versión en inglés es del hijo del director, Riley Osborne (en español mantuvieron su risa).
  2. La realización tuvo dos equipos de animación: uno a computadora y otro de animación cuadro por cuadro.
  3. Mark Osborne, el director, confiesa que la película fue realizada como un homenaje y celebración del libro, más que como una adaptación.
  4. El personaje de la niña en la película fue inspirado por la hija de Mark.
  5. El director quiso tocar con su película fibras sensibles que dieran a lo poético, emotivo y personal. Para esto, usó como referencia las producciones del japonés Hayao Miyasaki.
Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.