jueves, 18 de febrero de 2016

Perder la urbanidad


Columnista: Ricardo Robles
Escurrirse sin prisa
hacia la ausencia.
Dejar atrás
el rostro complaciente de la urbe.
Abandonar de un salto
el terreno de cartón
la postal plastificada
del turista

A pie (Luigi Amara)


Lugar: Xalixco – Los Altos de Jalisco
Hora: 15:07 hrs
Condiciones ambientales: El viento aporrea las puertas y hace temblar las ventanas.

A unos doscientos metros pasa la carretera. Girando a la derecha, a otros doscientos está un entronque, otra entrada al campo. El camino invita. El sol pega recio y nomás por eso se aguanta el ventarrón gélido. Al dejar los cables de luz en la carretera, el cielo es impresionantemente limpio. La urbanidad se pierde sin los cables, entonces, se está en el campo, verdaderamente al despoblado.

Troto lo más fluido que puedo. La tierra es casi blanca, un toque apenas de rosa como la cantera. Unas partes duras y otras bofas. Sorprende el pisotón en el polvo que se riega como si fuera un charco de maicena. Terracería de un solo camino definido por madera de aserradero (los originales) o troncos (los que parecen haber remplazado a los más viejos), y alambre de púas. Bordean los nopales, los huizaches chaparros que siempre están protestando; toman su distancia, están juntos en la causa pero respetan su lugar, su espacio: saben que no se moverán de ahí nunca, por eso su reniego. Parecen estar estacados al suelo seco y tieso y se estiran con dramatismo a las alturas. De esos, muchos: multitud. Enero ha secado la hierba y de las flores solo queda el duro centro que se convierte en una bola espinosa, las momias del otoño. El rey triste es el mezquite se abre igual de espinoso pero frondoso, imponentemente bondadoso. Impasiblemente solitario le hace sombra a la nada.

El camino dobla y a cada curva se renueva. Cala el frío viento en la cara. Una finca de adobes abandonada. Los nopales ya le parasitan en lo que queda del techo. Algo que parecen porquerizas junto a la finca más grande. Vigas muy viejas en el suelo rodeadas de más naturaleza muerta. Estoy muy agitado y apenas he sudado. Camino. La mirada me levanta la cabeza. Gorrioncillo pecho amarillo. De atrás me viene una sombra ligera. Es una enorme ave de rapiña, no sé qué sea. Se ha dado cuenta que bajé el ritmo. Descansa en el viento, nomás se acomoda y me mira. Se adelanta. Soy animal enfermo. Ha de escuchar mi respiración, mis ojos vidriosos y mi soledad. Huele a agua y con eso se hace inminente la lluvia. –Así aprendí de niño: podíamos jugar mientras unían fuerzas y se ennegrecían las nubes, pero una vez oliendo a agua había que correr para llegar de la unidad deportiva a casa sin mojarse.

Esta tierra solo tiene huella de carros, no hay evidencia de paso de bicicletas, de animales de corral, de perros, no hay rastro de pisada humana, y me inflama el pecho. Me siento a la conquista, en la fantasía del descubrimiento de una tierra virgen. Vuelvo a trotar, dobla la curva y se abren los matorrales, a la izquierda hay un charco del tamaño de unas cuatro casas (medidas urbanas). Hay muchos patos en formación. De un sauce llorón mucho más grande de lo normal levanta el vuelo otra ave de alas majestuosas también, plumaje blanco en la panza; quizá un gavilán o una lechuza que desperté antes de hora. Los patitos se espantan y se hacen bola en una orilla, otros levantan vuelo también.

Mi propio vaho me sorprende. De mi hombro se levanta más vapor de agua. Estoy hirviendo. Respiro agitado, me entra el aire helado a los pulmones. Dejo el charco atrás, a unos trescientos metros me encuentro entre sembradíos de alfalfa y sistemas de riego. Una hacienda al fondo. Ahora sí es momento de regresar. Doy vuelta en u. Sorprendente cómo el regreso siempre parece más rápido, el charco y las aves que se levantan; los matorrales y los mezquites; la finca de adobes, los nopales y las flores muertas. Voy a prisa, hay que volver a casa. La lluvia me enfría, ya no vaporizo como al principio. No sé si es agua o sudor. Sufro el último kilómetro. Me sobrevuela la enorme ave, parece más bien un zopilote. Me mira sufrir con el rabillo. Baja más y más. Tengo que  caminar, el dolor de caballo me hizo la mala. Le alcanzo a ver el pico y el color de las garras. Me pasé del entronque. Le entierra las garras a un poste de luz, ya no me sigue. Me doy la vuelta, ahora yo soy quien se acerca. Despacito, con pasos cortitos, no hago ruido. Es hermoso. Abre las alas enormes y emprende el vuelo de regreso para allá donde no hay más cables de luz.


lunes, 15 de febrero de 2016

Bailar Apantalla: Festival de Danza y Medios Electrónicos

Texto: Nidia Beltrán
Imágenes: Cortesía Festival Bailar Apantalla


(Te recordamos que dentro de nuestro contenido tenemos links que te llevarán a los sitios de los festivales, o a los eventos en Facebook de la noche, ¡clickea!)


Llega a Guadalajara el festival que toma la danza como canal de de innovación, con todas sus posibles mezclas sobre el escenario: Festival Bailar Apantalla.



La directora del festival, Claudia Herrera, nos dio los detalles de la quinta edición de Bailar Apantalla. Comenzando el lunes 15 de febrero con talleres y el martes 16 con su inauguración en el Teatro Diana. Durante toda la semana se darán talleres con bailarines profesionales de la escena local, nacional e internacional. Por mencionar algunos: Ido Tadmor (Israel), Víctor Alexander (Chicago-Cuba) y Mario Alberto Farías (México).

El festival no se enfocará sólo en la danza -aunque ésta será el eje de todas las actividades en el programa-, sino que habrán eventos en donde se mezclen disciplinas de artes audiovisuales, literatura y música. Estos eventos incluyen a Jaramar Soto, cantante y música que presenta por primera vez su obra 'Sueños', que incluye música, danza y mapping audiovisual.

Por sí solo, Bailar Apantalla busca hacer una combinación con el talento de los artistas audiovisuales y bailarines. Retomando su origen hace siete años cuando el festival buscaba la difusión de la video-danza. Sin embargo, al paso de los años Claudia y el staff de Bailar Apantalla se han abierto al panorama de la fusión artística que se crea en los rincones de una ciudad como Guadalajara.


El festival es una propuesta de innovación y experimentación, ofreciendo una propuesta completamente diferente a la gente, que podrá ingresar a todos los eventos con un costo de boleto general de sólo 50 pesos.

Los eventos se llevarán a cabo en el Teatro Diana, el Foro LARVA y CRISOL Dance Center.





Según nosotros hay dos eventos que NO te puedes perder del festival:

  • Inauguración del festival:
    Teatro Diana 20:30hrs
    Muestra de video-danzas (ITESO y TEC) + Netta (de Ido Tadmor) + Tenamiquiliztli (de los creadores de la Ópera Náhuatl en CDMX)
    Tenamiquiliztli es una puesta en escena con música prehistórica mesoamericana, que tendrá narradores, bailarines, músicos y siete de sus compositores en escena. 
  • Sueños -Jaramar Soto y Karen de Luna:
    Foro LARVA 20:30hrs
    Sueños, de la reconocida Jaramar Soto es un espectáculo interdisciplinario que mezcla música, danza y artes audiovisuales. ¡Es la primera presentación de esta obra!



jueves, 11 de febrero de 2016

Circo Dragón Presenta: MULUK

Texto: Nidia Beltrán
Medios Audiovisuales: Cortesía de Circo Dragón

La compañía de circo y artes escénicas local, Circo Dragón, presenta una producción de sus artistas circenses, por primera vez presentándose en una carpa propia. El espectáculo es un show ya renovado por la misma compañía: Muluk, el Barco Fantasma. La trama del espectáculo hace alusión a leyendas maya (de cuyo vocablo se utiliza la palabra "muluk", que quiere decir "luna"). Todo esto interpretado con la maravilla y fortaleza del cuerpo humano: con distintas disciplinas de circo contemporáneo como mástil, acrobacia, danza aérea y malabares.





Circo Dragón acaba de celebrar su décimo aniversario ofreciendo espectáculos familiares de calidad en torno a las artes circenses. Es productora, gestora de artistas y academia: ofreciendo clases de distintas acrobacias en su Estudio Dragón.

Durante sus diez años de trayectoria ha presentado producciones originales en el Teatro Diana, el Instituto Cultural Cabañas, Expo Guadalajara, LARVA, y el Estadio Omnilife. Así como se ha presentado en festivales y encuentros artísticos alrededor de la república.



La venta de boletos para Muluk: El Barco Fantasma, comienza el jueves 11 de febrero, y se pueden conseguir en el Estudio Dragón (clickea para ir a su página).

El evento se llevará a cabo los días miércoles 17 (19:30hrs) y jueves 18 (20:00hrs) de febrero en la Carpa Dragón, que estará ubicada sobre Mariano Otero en frente a Plaza del Sol.

El Costo de los boletos será de:
VIP               $250
Preferente    $180
General        $150




jueves, 4 de febrero de 2016

Vol-ver

Crónicas Peatonales
Columnista: Ricardo Robles

Por su temple el paseante
es siempre sospechoso.
No tiene rumbo
escruta
vuelve al mismo lugar
con pisadas de gato carterista.

Luigi Amara

Hora: Clareando
Lugar: Cocula, Jalisco


(Me es difícil recordar fechas, los años se me enredan, tan solo leer cantidades numéricas me es difícil, si los números se repiten me produce una sensación de borrachera. No sé ese idioma. Recuerdo mejor las muecas, los timbres de voz, los ademanes, las frases y los rostros.)

Paso redoblado. Salgo del calor del mercado. Ya clareó pero cala el frío en los labios. El atrio de la catedral está lleno de bicicletas: cuento veintiocho en el bici-puerto, además de las que están recargadas en el cancel de la parroquia. Quiero vivir en un pueblo bicicletero, a vuelta de rueda. Mis pasos van más de prisa, me detuve demasiado en el primer cuadro, ya no me hace sombra la torre del campanario. Le sigo. No me acuerdo para dónde debo de ir, Norte o Sur, para allá o para acá. Camino la calle tantito y dudo, me alejo del primer cuadro sin estar seguro, sin recordar. Echo para atrás, vuelvo a la plaza central. Me imagino las calles sin pavimento, empedradas, resbalosas de rocío. Me inquieta la hora, me faltan cuadras pero no sé para dónde. Me doy por vencido: Ya no llegué. Sigo mis pasos. Me regreso media casa. Veo la puerta. Se me abren los ojos. Apenas toco la superficie, sus remaches escurridos; le miro las arrugas, la aldaba manoseada, el color de la madera. Es igual, dije primero. Es la misma, después. Di un paso atrás y al fotografiarla fue volver a verla. Se me detuvo el tiempo, di otro paso atrás y tomé otra foto.



Mi madre le compró a mi papá una cámara digital porque era lo nuevo y que se podían tomar cientos de fotos. Todas las fotos digitales que ha tomado mi padre están impresas y se guardan en el librero que llamamos el mueble de la tele. Me dijo: Ahí muévele tú a la cámara, yo no le entiendo mucho todavía. Esa fue la segunda cámara digital que usé, ésta era un poquito más mía que la anterior. La estrené esa vez, tomé fotos a la catedral, de mis padres tomados de la mano caminando en el atrio, el cielo azul clarito, y a esa puerta. Todavía no había La Exquisita Ignorancia; ni Peatón, ni las crónicas; menos La Llave del Picaporte o Flickr. Era una tercera parte menos de mí. Era enero del 2006 –me quedé con la idea de que aquel lugar era Teocaltiche. En enero del 2016 me reencontré con esa puerta: una sorpresa abrumadora de principio. Uno nunca pasa dos veces por la misma calle aunque vuelva al mismo lugar. La contemplé por mucho tiempo y me pregunté por lo que había sido de mí en diez años. Nada. Todo. ¿A dónde he ido? ¿Qué hay de mis remaches y arrugas? ¿Y la plaza central? Ya no me hace sombra el campanario. ¿Norte? ¿Sur? Me faltan cuadras. Sigo mis pasos. Se me abren los ojos.



miércoles, 3 de febrero de 2016

Fuoco Di Strada: Incógnitos

Domingo, 31 de Enero 2016.

FUOCO DI STRADA CIRCO.
“INCÓGNITOS”

Lugar: Foro Periplo

Foto: Lorena Macías


El Domingo 31 de enero el entorno dentro del Foro Periplo era de humo denso, luz cálida y una banca solitaria en medio del escenario. FUOCO DI STRADA es la compañía de circo encargada de montar “Incógnitos”; obra con una ambientación que hacía sentir a uno en una película de la época de los años 20s.

Había una media luna hecha por las gradas y sillas del público; la luz en el escenario se asemejaba a la de una calle solitaria: una luz amarillosa, débil y tenue caía sobre una banca de madera. El humo subía como proveniente de una alcantarilla caliente, del otro lado del lugar entraba lentamente otra luz, una de color azul que nos recordaba el frío de la noche.

Nos presentan una maleta en medio del escenario, traída por uno de los integrantes de la banda de blues que nos irá cautivando con su espíritu y pasión a lo largo de la obra.
Nos empiezan a presentar a los personajes con los que nos familiarizaremos y aprenderemos los siguientes 50 minutos. Cuatro hombres con gabardinas, sombreros de detective y trajes; así como las quinta personaje, una chica con vestido, peinado en cola de caballo y gabardina larga. Todos interesados en un objeto en común, la maleta.

La música comienza tranquila, va llevando las acciones de los personajes quienes se  acercan a la maleta quietos, sigilosos, cautelosos ante cada movimiento. Ninguno permitiendo que el otro se acerque demasiado al objeto. A medida que la obra avanza comienza a haber diferentes números circenses en los que cada individuo usa su talento para tratar de obtener la maleta. Desde malabares con pinos bien coreografiados, actos con un aro gigante donde la gente está al borde de sus sillas, o un personaje arriba de escaleras gigantes que sobresalta al público, hasta actos en mono ciclo que estallan carcajadas en la audiencia por varios minutos. Todos estos evocando distintas emociones como preocupación, asombro y risas a lo largo de cada acto. 


Se aprecia un grado profesional de actuación, disciplina y práctica de cada actor. Cada personaje tiene una actitud bien definida, que hace que el público se encariñe y sienta empatía por ellos. Usan elementos dentro del escenario para hacer el espacio más amigable, giran por todo el lugar junto con la banca de madera, cambian de vestuario en el mismo espacio  y recorren todo el lugar para envolver al espectador. 

La banda de blues (Los Villanos Blues), además de darnos un entorno musical, tiene un diseño sonoro dentro de la presentación. Cada acto va acompañado de efectos musicales bien controlados y planeados. No hay diálogos en la obra porque la música es el instrumento narrativo, te lleva  a ritmo con cada escena, te pone tenso mediante las vibraciones de las cuerdas, te sacude con una batería rápida, te mantiene a ritmo con un bajo grave y te eriza la piel con un solo de guitarra épico.

Durante la obra existe un desarrollo notorio de los personajes; vas creciendo junto con ellos, vas encariñándote con cada uno. Puedes llegar a la conclusión de que la maleta (tomándola como una metáfora) puede ser esa vida que todos tratamos de descubrir, de saber qué hay dentro de ésta, cómo podemos lograr tenerla y sentirnos plenos. Después te das cuenta que no tiene que ser un trabajo individual el buscarla, puede ser un viaje grupal hacia el recorrido que es la vida. Los personajes se ayudan mediante lo que sabe cada uno y al final logran obtener el objeto deseado.

No es lo que hay adentro de esta maleta lo que importa, lo que importa en “Incógnitos” es el trabajo en equipo de actores, músicos y público que se logro en el desarrollo de la obra, con el fin de alcanzar el objetivo en común: dejarte llevar por la magia y experiencia en vivo del arte circense . 


martes, 2 de febrero de 2016

Diego Piñón: El alma desnuda.

Foto y Texto: Paulina Barón


El pasado viernes 29 de Febrero,  Diego Piñón realizó su acto de Danza Butoh: Ritual Mexicano en el Foro LARVA.
Sombra Emergente estuvo presente en esta apasionada expresión del alma donde el tema central fue el machismo en la cultura mexicana.

Como coliseo, el público se reúne alrededor de un pequeño escenario.
Se encienden las luces.
Un charro.
Un movimiento, una respiración, una expresión.




Nos encontramos frente Diego Piñón vestido de charro y con una flor roja en mano, su cuerpo transmite la superioridad y fuerza que define a un hombre mexicano, siempre con la cabeza en alto, siempre macho. Los movimientos se vuelven cada vez más sutiles, (ahora con un abanico en mano) y delicados, mostrando a manera de rebelión la fragilidad prohibida que posee un hombre en su interior.  Por el contrario, en el segundo acto, el artista cambia de vestuario al de una tehuana transmitiendo la fuerza y determinación que posee la mujer, esto sin perder su femineidad.

El público es testigo de la liberación de sentimientos y transformación del artista a través de mímica, música típica mexicana y una nula decoración de escenografía, ayudando a que nos centremos en lo importante: el hombre, su alma,  su energía.

Juntos, el espectador y el artista se vuelven uno solo.  Nos encontramos envueltos en una atmósfera de energía colectiva donde podemos ver el a través de su cuerpo, pero éste sirviendo a su vez como un espejo de nuestra cultura. Es una manera de gritar nuestras tradiciones y comportamientos,  de cuestionar los estereotipos del hombre y la mujer en nuestro país.

El espectáculo teatral consiste en dos actos, estos separados por medio de una ausencia casi total de luces en donde somos testigos, por casi 5 minutos, no solo de su transformación física (pasando de un vestuario de charro al de una tehuana) sino también mental.

Esta danza introspectiva, nos muestra los sentimientos del hombre ser el principal motor de sus movimientos,  los cuales se acercan cada vez más a la libertad y pureza. Es un canal más para transmitir lo que las palabras no pueden expresar ya que va más allá, es un encuentro de mente, cuerpo y alma es un máxima expresión.

La dificultad de poder liberar el cuerpo ante cualquier tipo de convencionalidad o prejuicio queda atrás, aquí solamente existe el ser.

Sea el vestuario que sea, al final con lo que nos quedamos, es la desnudez del alma.




Álbum de Fotos