jueves, 21 de enero de 2016

Co-in(c/s)idir-me

Crónicas Peatonales
Columnista: Ricardo Robles

Aquí no hay rastro ni horizonte
sólo hay azar y vértigo.
Cruces
tropiezos
existencias flotantes
apenas una fracción de segundo
 para olvidar un rostro.
 (Leer la historia de muchos años
 en el breve intervalo
 de una mirada.” 
 Edgar Alan Poe) 

 Luigi Amara 

Hora: 14:41 
Lugar: A dos cuadras del café donde me acostumbro sentar a trabajar 
Cargando: Mochila llena 

Estimaba para ese martes pasar una rica tarde de revisar correos y editar fotos. Cuando bajaba por Av. México me saboreaba mi expreso americano hirviendo, incluso estaba dispuesto a pagar por uno de esos panquesitos carísimos. Llevaba muy buen tiempo y a buena hora. Viento a babor, y mi Magistronni roja, media carrera, modelo 1991, trabajando parejito. Cero rechinidos y frenos recién ajustados. Fluía bien, manejo limpio; a buen ritmo, fluido; determinado, seguro. 

Doy vuelta en Chapultepec. Termina Catch Me (del disco Pheromones de los extintos Animal Alpha) Tengo la sensación de llegar a tierra, lo que queda es irse con el vuelito poco a poco hasta llegar. Me relajo. Soy dueño de mi trayecto. Chapu siempre es muy transitada, pero tranquila. El transporte no motorizado es la cosa más común aquí: bicicletas, gente a pie, patinetas, patines, monociclos. Comienza Les Jours Tristes (del Le Fabuleux Destin d’Amélie Poulain, de Yan Tiersenn). Me da risa. Me siento bien. Pienso que estoy haciendo algo demasiado hípster, que la supuesta sensibilidad de los hípsters no es más que la repetición obstinada de las mañas de Amélie. Con toda su fotografía y su asociación libre: del tianguis a París y de ahí al recuerdo de la niñez, luego a la fantasía adolescente casi olvidada; de la mosca a los granos de café, a la tetera, a mi nombre escrito en la manga de corrugado para mi bebida. Hago geta. Reniego: quiero decir que yo la vi primero, que yo me enamoré de ella primero, que después de ella no me sentí solo en mis manías, mis perversiones. Que vi –o imagino que veo– la vida de forma distinta, de manera particular. Que después de ella me así de mi camarita para grabar algo de mi subjetividad y mezclarla de palabras entrelíneas. Se me vienen un montón de imágenes y la sensación de flotar que dan cualquier película con música instrumental y bicicletas. El semáforo está en amarillo. Calculo que para cuando llegue a la esquina se habrá puesto el rojo. Ya no hago por pedalear. Veo media cabeza. Quiero decir algo, pienso que mejor debo gritar. El eeit se me quedó pegado en el paladar. Jalo hasta arriba los frenos y volanteo. Impacto. Floto. Voy de cabeza. Caigo casi de espaldas. Quedo tendido en la calle. Me quejo. Volteo a mi izquierda. Un niño me mira tendido en la calle como yo. Me doy cuenta de que he atropellado a un niño, un niño de unos diez años. Me pregunto de donde salió con el ceño fruncido. El niño con la misma cara en el pavimento me pregunta si estoy bien. Digo que sí. ¿Tú? Pregunto. Sí, contesta. Un hombre me ayuda a levantarme, doy un paso atrás y jalo mi bicicleta. El niño se sube a la banqueta. Mi bici parece un Dalí: las ruedas no giran y dejo la marca de las llantas en la banqueta. Me lamento. A mi lado está el niño con una mano en la cabeza. Me quito el casco. No quiero ver al niño. Lo veo. Miro sus zapatos ortopédicos, su uniforme escolar. Huele a primaria. No le veo heridas, no hay descalabrada, está de pie. Agradezco al tipo que me ayudó. El niño ya no está. Me quedo en la esquina mirando a mis pies, sin moverme miro la bicicleta. La pateo. Me duele la pierna. Mi pantalón está roto a la altura de la rodilla. Me siento embotado. Me echo la bicicleta a la espalda y comienzo a caminar. Pasa una compañera de trabajo en su coche y me saluda muy contenta. Respondo el saludo. Me pesa demasiado, me duele la pierna, la cabeza. Cojeo. Bajo la bicicleta y la vuelvo a patear con el mismo coraje pero ahora con decepción. En el poste de luz frente al café, la encadené. Me metí al café. Pedí lo de siempre. Me senté, saqué la computadora; encendió. Me pasé un paracetamol de 500mg con el primer trago de café, con eso me quité los dolores de las primeras horas. Hice el recuento de los daños: me revisé brazos, piernas, me tocaba la cara. Me pregunto qué fue lo que pasó. Me respondo: Acabo de atropellar a un niño y mi bici está destruida. 

¿A dónde fue el niño? ¿Dónde estaba su mamá? Estaba muy molesto con ese niño. Recordé que mi molestia empezó desde que vi su cabeza, desde que no pude ni frenar ni decir pío. Pero no le dije nada, una compasión extraña me envolvió y mis pensamientos se dirigieron a otros lados. El niño estaba tan calmado y tan sorprendido porque no me vio, no esperaba mi golpe. Creo que ese niño era yo mismo. Me atropellé a mí mismo. Repasé en mi cabeza: sus zapatos ortopédicos, su uniforme escolar, su su olor a primaria era el aroma de mi primaria. Soy mi yo del futuro para ese niño y ese niño es mi yo del pasado. La línea fugaz del presente unió ambos tiempos para que fuese yo mismo quien me atropellara (y no un automóvil), para que no arremetiera contra mi propia estupidez. Ese era yo: pidiendo disculpas, no queriendo dar molestias, avergonzado; yo caminando despreocupado, mirando siempre en dirección equivocada, hundido en mis pensamientos. Yo, reflexionando la nimiedad, inocentemente queriendo doblar las leyes, construyendo explicaciones en la magia y la fantasía. 



A los diez días mi bici desapareció de aquel poste en donde la encadené. La dejé morir lentamente. Al pasar por ahí, ni la quería voltear a ver. No tenía manera de llevarla hasta mi casa, imposible cargarla hasta allá. No se me ocurrió pedir ayuda. Aunque la hubiera llevado al taller, no tenía dinero para repararla. La odié hasta que pude ver en ella el vehículo mágico que me hiciera posible coincidir.


martes, 19 de enero de 2016

The Revenant: El Renacido

La Obra Maestra de Alejandro González Iñárritu.
La Pieza de Arte de Emmanuel el Chivo Lubezki.
La Actuación Estelar de Leonardo DiCaprio.



Tantas formas de referirse a esta película magistral, que combina la fortaleza humana con la imponencia de la Madre Naturaleza.

Al parecer la película se define por estos tres personajes. Tres hombres que han demostrado a lo largo de su trayectoria en el cine que están hechos para crear lo inimaginable, en pro o en contra de la corriente.

The Revenant relata la conmovedora historia de un hombre cuyo corazón es extirpado -figurativamente-, y que se encuentra frente a la decisión de comenzar la travesía que tiene por delante: silenciosa y oscura. Sin embargo, Hugh Glass tiene más que un rayo de luz para iluminar su camino: el amor que ha vivido con los aborígenes, el mismo amor que le dio un hijo mestizo y una conexión profunda con la tierra que pisa, lo guiará a través de su búsqueda de venganza.



Cuando vi el tráiler, debo admitir que pensé que revelaba mucho, que develaba las claves de la historia: la lucha con el oso, el asesinato del hijo, y la aventura recorriendo la tundra de la América de 1820's. Pero el relato en la película es de kilómetros más en profundidad. Los trasfondos de los personajes, la humanidad que los constituyen -tanto a nativos como a extranjeros- claman por empatía y por un testimonio del público, que forma parte de la historia desde la primera escena.



La primera y la última escena son muy fuertes. La primera, colocando al espectador violentamente in situ. Desde ese momento, el manejo de cámara es muy cercano a lo que sucede en la historia, y en esta primera escena, las imágenes son altamente sostenidas por el ruido natural que causa la ubicación. Como estando ahí, el sonido ensordecedor de la naturaleza cubre todos los sentidos.

La última escena, cerrando la historia con toda la fuerza que se vivió en ella, encontrándonos ya no fuera de Hugh Glass, sino muy dentro, donde sentimos que lo conocemos, que lo entendemos. Una última escena que deja vibrando la tierra, al paso de una manada de bisontes. Una última escena que hace que descanse nuestro corazón después del arrebato al que lo llevó el filme.


La Obra Maestra de Alejandro González Iñárritu.


Lo dijo el elenco, lo dijeron publicaciones alrededor del Globo, y se siente en el tuétano durante toda la pieza: No veremos algo así en mucho tiempo. The Revenant es algo muy diferente al cine que conocemos. 

Desde la manera de contar la historia, como una leyenda épica; hasta el toque humano del director de Amores Perros, The Revenant se tambalea entre lo común y lo grandioso del humano; entre la vulnerabilidad de una persona frente a la naturaleza y la valentía que da el Amor a un cuerpo así de escueto, así de herido.

Iñárritu ha descrito The Revenant como la pendiente más vertical que ha escalado en su carrera, haciendo parte de su doloroso viaje a su elenco. Por ejemplo, insistió en que la película fuera grabada cronológicamente, para que los actores tuvieran una conexión más profunda con los viajes de sus personajes.

Esperemos que ésta no sea la Obra Maestra del "Negro", esperemos que siga ascendiendo en su manera de contar historias, de dirigirlas y de hacerlas parte de nuestra vida; porque, maldita sea, necesitamos más del cine de Iñárritu.


La Pieza de Arte de Emmanuel el Chivo Lubezki.



Sí, Lubezki.


Es ya un deleite seguir al fotógrafo en su cuenta de Instagram, pero ver una película desde su lente es un verdadero privilegio.

Se reconoce ya al Chivo por su manía en usar sólo luz natural, que no hizo una excepción con The Revenant. A causa de esto, el elenco tuvo sólo hora y media para grabar al día. Sí, hora y media (no fue una novedad que le llamaran "la hora mágica"). Toda la película es grabada con sólo luz natural, lo que le añade esta magia a los ya hermosos paisajes de las cadenas montañosas de Canadá y Argentina.

El trabajo de Lubezki es verdaderamente abrumador. El manejo de cámaras no le dan oportunidad al espectador de no estar en la historia. Son tan íntimas las tomas, y tan naturales, que se sienten como la reacción del ojo humano: el impulso de seguir algo con la mirada, el flujo de una conversación sin cortes, la contemplación de lo bello de la naturaleza. La lista se alarga.

La Actuación Estelar de Leonardo DiCaprio.


Ya le queremos dar el Oscar a DiCaprio. Y esque no es sólo la expectativa mediática que sufre la injusticia frente a tan buen actor. Pero en The Revenant Leo nos muestra su lado más emocional: su lado más humano y más valiente.

Gran parte del filme el actor lo pasa en silencio, transmitiendo todo con miradas, con gemidos, con micro movimientos de su cuerpo. Y se siente esa actuación que ya no es actuación, que es dolor, que es furia, que es coraje y sobre todo, que es amor.

Leonardo DiCaprio entrega su alma frente a la cámara, su mirada, sus recuerdos... Su compromiso. 

El actor se comprometió completamente al proyecto, estando al borde de la hipotermia en prácticamente todas sus tomas en las aguas heladas de las Montañas Rocosas (que son MUCHAS), comiendo hígado de bisonte para tener una reacción más "natural", y hasta durmiendo dentro del cadáver de un oso.

En pocas palabras, participación del actor en la Obra de Iñárritu es determinante para la carga emocional que derrama de la pantalla.








The Revenant se estrenará en cines mexicanos el viernes 22 de enero.




lunes, 18 de enero de 2016

Un año de circo, música, teatro y mucha diversión: ¡Gracias Foro Periplo!

Para celebrar el Primer Aniversario de Foro Periplo, lo mejor de las artes escénicas del año se reunió en la pequeña caja negra del lugar.



Con llenos completos y listas de espera, cada noche del aniversario recibió con los brazos abiertos a los interesados en la escena cultural de Guadalajara. Más de 500 personas en total ocuparon los lugares en el foro y en el Café Pícaro. 

La primer noche se llevó a cabo la lectura dramatizada de Las Listas, misma que había tenido lugar en diciembre dentro del marco de la FIL. Dentro de la inauguración también se presentó un conjunto de fotos expuestas en las paredes del foro. Las fotografías eran todas de eventos presentados en el lugar, o tomadas en alguno de las ediciones del Festival Internacional de Circo PERIPLO.

Para la noche del viernes 15, el lobby y café estaban ya llenos, con gente también en la banqueta y calle. Todos esperando el inicio de la función de Puercoespín, obra que ganó en la primera Muestra de Teatro de la ciudad y que se ha presentado innumerables veces ya en teatros y foros de Guadalajara.

Puercoespín es única, desde su diferente escenografía -compuesta de un carrusel oxidado y decadente-, hasta el reparto de los actores -adultos jóvenes y mayores que dicen a gritos las carencias de un alma solitaria-.

Siempre en sus batas de hospital, los personajes vivían ensimismados en sus problemas, mirándose al espejo, viéndose huecos y transparentes, cada vez más viejos y solos. Tan abrumador e insignificante como ahogarse en un vaso de agua: no eran capaces de levantar la vista y mirarse: mirarse de una forma compasiva y cariñosa, como quienes se miran y se dicen todo, como quienes no son alguien hasta que ese par de ojos voltean a verlo.


Almas tan solas y desgastadas ya por el tiempo, que son rígidas frente al cariño, no ceden ante quien busca curarlo. 


Como puercoespines: por el frío se acercan entre ellos, pero al encontrarse juntos se pican y se hacen daño. Un círculo eterno.

Como evento estelar del festejo de aniversario, Foro Periplo nos mostró lo que lo diferencia de los demás: una prueba de su mero mole. La Noche de Circo presentó siete números de circo y acrobacias: que mezcló artes aéreas como la cuerda lisa (Ed Lafarga) aro aéreo (compañía NMOR), straps (compañía NMOR), acrobacia aérea (Cirko Alebrije). Todos estos con acrobacias de piso y malabares.



Entre las actuaciones, Bravísimo presentó números de equilibrio, malabares, clown y hasta canto. Como buenos anfitriones, los dos integrantes de la compañía de clown hicieron llorar de risa a los asistentes, que estaban apretados los unos a otros sobre las gradas y sillas, haciendo espacio entre pasillos para que ellos pudieran pasar.

Con mucha alegría pasaron los números, a desarrollarse y hacer magia frente a los ojos de los asistentes: siempre ávidos de sorprenderse de las maravillas que se pueden hacer con el cuerpo humano.

Así finalizó la Noche de Circo, en la que Foro Periplo nos recalcó su misión en Guadalajara: el apoyo a los artistas emergentes que tienen todo que ofrecer: compromiso, pasión, enamoramiento y mucha risa.


Sombra Emergente felicita a Foro Periplo con mucho cariño, por un año de trabajo arduo en pro de la experiencia del arte. 



sábado, 9 de enero de 2016

¿Quién Mató al Duque? @FET

Una obra de teatro con un nivel de creatividad que permite la personificación de más de diez personajes dentro de dos cuerpos actorales, sin escenografía y con música en vivo, desde el escenario.



Como parte del primer Festival de Teatro que el Teatro Galerías hospiciará del 6 al 10 de enero, La producción de Grupo La Salamandra "¿Quién Mató al Duque?" mostró la versatilidad del teatro en una función.

Trece personajes. Dos actores en escena. Música en vivo.

Una obra de teatro detectivesca contó la historia de una investigación en torno a un asesinato doble dentro de la mansión de los duques. Los encargados de la manutención de la casa: desde choferes, criadas y mayordomos; hasta el rey y su súbdito caballero fueron sospechosos del crimen. Todos esos papeles fueron interpretados por dos actores, que distinguían uno de otro rol al colocarse un sombrero en la cabeza. 

Cada persona un mundo: cada persona...un sombrero.

Con la distinción de los personajes parte de la historia, la colocación del sombrero era un indicador para la transformación entera de los actores. Con sólo tocar un cabello de sus cabezas, el sombrero especificaba los gestos y expresiones corporales que tomarían, incluyendo también la específica forma de hablar y del que fuera el personaje que portaría el objeto sobre su cabeza.

Las versátiles actuaciones de los dos actores en escena eran acompañadas por música en teclado y melódica, que enfatizaban las escenas cómicas y los momentos de intriga dentro de la personificación.


jueves, 7 de enero de 2016

Un Año de Periplo, Abiertos al Arte

El foro interdisciplinario ubicado en Prisciliano Sánchez, cumple un año de apoyar no sólo a las artes circenses, sino a proyectos y compañías de teatro, danza, música y artes visuales.

Foro Periplo ha acogido talento nacional e internacional para completar aprox. 100 eventos durante su primer año de actividades. Hasta a fecha se han dedicado a albergar funciones ajenas, pero el director, Juan Méndez, dice que este año tocará -además de hospiciar el festival Periplo- producir contenido original para presentarse en el Foro.

El segundo año llega con la promesa de una ampliación a su tienda de diseño nacional, con otro ciclo de comedia, y con carteleras mensuales con propuestas que achiquen la brecha entre artista y público.



Para celebrar el primer aniversario, Foro Periplo llevará a cabo un encuentro de eventos de teatro, circo, música y literatura durante un fin de semana. Como función estelar de la celebración, la obra de teatro ganadora de la muestra estatal de teatro del año pasado, Puercoespín, se presentará el viernes 15 de enero (el costo de entrada será de $80 en preventa, y $100 el día del evento).

Para más detalles y compra de boletos, consulta su evento en Facebook.





Red means go

Crónicas Peatonales
Columnista: Ricardo Robles

Dejarse ir. 
No confiar en nada sino 
en la sensación del movimiento. 
Un paso
luego otro 
un paso 
luego otro (…) 

 Luigi Amara 

El 8 de enero del 2009 se dio lugar la primera junta de un proyecto que en un ímpetu anti-universitario comenzábamos, como casi siempre, sin saber bien a dónde iría a parar. Arponeados de café barato comenzamos a platicar sobre un espacio virtual “donde se exponga una ignorancia tan tan exquisita que sea leíble, transitable y consultable.” que albergara la pluma de unos cuatro y otros dos más metieran mano. (Algunos nos conocimos ahí mismo.) Todo se manejó como un asunto secreto, anónimo; usábamos mails, pseudónimos, narraciones atemporales; poco decíamos de nosotros. Después de un par de charlas y algunas horas nalga, nos dejamos ir a la novedad del formato blog. 

Mi encomienda en aquel primer comunicado, invitación al proyecto, decía: 


 “4.- Ricardo "Mi Roblee" Robles: Contribuciones desde lo que sea que traigas en manos. (A saber, Robles siempre está cocinando algo; así, mi invitación para con él se ciñe a la información de sus proyectos)”. 

No traía nada en manos más que mi camarita, mucho kilometraje en camión urbano y muy mala suerte. Escribí El Peatón Chronicles para La Exquisita Ignorancia desde entonces hasta la suspensión del proyecto por tiempo indefinido en 2010. Trasladé todas crónicas a mi propio blog y después de un par de meses dejé de escribir por completo. 

Durante este periodo, El Peatón fue o trató ser: testigo, vecino vigilante, chismoso, reportero, juez y parte, ciudadano insurgente, incendiario reprimido. Aprendió html, tomó muchísimo café, hizo juntas para planear las juntas, anotó, fotografió, escribió. Se echó a andar con el espíritu del valiente, con el plan del ingenuo, con la velocidad del propio andar. En este tiempo se vinieron luces verdes en otros sentidos, se bifurcó la vida. Apenas a medio viaje La Exquisita Ignorancia volvió a encender motores y se sigue construyendo. En vísperas de mis 23 dibujé al primer Peatón: en vísperas de mis 30 retomo mi paso caminante. Se me pone el rojo en la cara. 

Para el peatón, el rojo no es señal de alto, sino de siga. El peatón debe atender al semáforo a la inversa del automóvil. Hoy a siete años del primer inicio, y a dos blogs de distancia, vuelvo a cerrar los ojos, escuchar mi música al volumen máximo, a soltar los dedos, a leer, a copiar y pegar; a adelantar y regresar la cinta de mis memorias. Reavivarme las emociones, mi sonrisa de lado, mis notas fotográficas. Mis cuentos inútiles, irrelevantes, verídicos me animan el corazón. Se ha puesto el rojo. Me dejo ir. Voy.



lunes, 4 de enero de 2016

Crónicas Peatonales

Columna nueva de Ricardo Robles

En este rincón podrá dar lectura a las notas camineras que Ricardo Robles dejará secando a la Sombra Emergente en espera de que algún distraído las encuentre: un mensaje en la pared, abandonado, casi anónimo: su testimonio patético de vivir la calle calentándose las plantas.