miércoles, 3 de febrero de 2016

Fuoco Di Strada: Incógnitos

Domingo, 31 de Enero 2016.

FUOCO DI STRADA CIRCO.
“INCÓGNITOS”

Lugar: Foro Periplo

Foto: Lorena Macías


El Domingo 31 de enero el entorno dentro del Foro Periplo era de humo denso, luz cálida y una banca solitaria en medio del escenario. FUOCO DI STRADA es la compañía de circo encargada de montar “Incógnitos”; obra con una ambientación que hacía sentir a uno en una película de la época de los años 20s.

Había una media luna hecha por las gradas y sillas del público; la luz en el escenario se asemejaba a la de una calle solitaria: una luz amarillosa, débil y tenue caía sobre una banca de madera. El humo subía como proveniente de una alcantarilla caliente, del otro lado del lugar entraba lentamente otra luz, una de color azul que nos recordaba el frío de la noche.

Nos presentan una maleta en medio del escenario, traída por uno de los integrantes de la banda de blues que nos irá cautivando con su espíritu y pasión a lo largo de la obra.
Nos empiezan a presentar a los personajes con los que nos familiarizaremos y aprenderemos los siguientes 50 minutos. Cuatro hombres con gabardinas, sombreros de detective y trajes; así como las quinta personaje, una chica con vestido, peinado en cola de caballo y gabardina larga. Todos interesados en un objeto en común, la maleta.

La música comienza tranquila, va llevando las acciones de los personajes quienes se  acercan a la maleta quietos, sigilosos, cautelosos ante cada movimiento. Ninguno permitiendo que el otro se acerque demasiado al objeto. A medida que la obra avanza comienza a haber diferentes números circenses en los que cada individuo usa su talento para tratar de obtener la maleta. Desde malabares con pinos bien coreografiados, actos con un aro gigante donde la gente está al borde de sus sillas, o un personaje arriba de escaleras gigantes que sobresalta al público, hasta actos en mono ciclo que estallan carcajadas en la audiencia por varios minutos. Todos estos evocando distintas emociones como preocupación, asombro y risas a lo largo de cada acto. 


Se aprecia un grado profesional de actuación, disciplina y práctica de cada actor. Cada personaje tiene una actitud bien definida, que hace que el público se encariñe y sienta empatía por ellos. Usan elementos dentro del escenario para hacer el espacio más amigable, giran por todo el lugar junto con la banca de madera, cambian de vestuario en el mismo espacio  y recorren todo el lugar para envolver al espectador. 

La banda de blues (Los Villanos Blues), además de darnos un entorno musical, tiene un diseño sonoro dentro de la presentación. Cada acto va acompañado de efectos musicales bien controlados y planeados. No hay diálogos en la obra porque la música es el instrumento narrativo, te lleva  a ritmo con cada escena, te pone tenso mediante las vibraciones de las cuerdas, te sacude con una batería rápida, te mantiene a ritmo con un bajo grave y te eriza la piel con un solo de guitarra épico.

Durante la obra existe un desarrollo notorio de los personajes; vas creciendo junto con ellos, vas encariñándote con cada uno. Puedes llegar a la conclusión de que la maleta (tomándola como una metáfora) puede ser esa vida que todos tratamos de descubrir, de saber qué hay dentro de ésta, cómo podemos lograr tenerla y sentirnos plenos. Después te das cuenta que no tiene que ser un trabajo individual el buscarla, puede ser un viaje grupal hacia el recorrido que es la vida. Los personajes se ayudan mediante lo que sabe cada uno y al final logran obtener el objeto deseado.

No es lo que hay adentro de esta maleta lo que importa, lo que importa en “Incógnitos” es el trabajo en equipo de actores, músicos y público que se logro en el desarrollo de la obra, con el fin de alcanzar el objetivo en común: dejarte llevar por la magia y experiencia en vivo del arte circense . 


martes, 2 de febrero de 2016

Diego Piñón: El alma desnuda.

Foto y Texto: Paulina Barón


El pasado viernes 29 de Febrero,  Diego Piñón realizó su acto de Danza Butoh: Ritual Mexicano en el Foro LARVA.
Sombra Emergente estuvo presente en esta apasionada expresión del alma donde el tema central fue el machismo en la cultura mexicana.

Como coliseo, el público se reúne alrededor de un pequeño escenario.
Se encienden las luces.
Un charro.
Un movimiento, una respiración, una expresión.




Nos encontramos frente Diego Piñón vestido de charro y con una flor roja en mano, su cuerpo transmite la superioridad y fuerza que define a un hombre mexicano, siempre con la cabeza en alto, siempre macho. Los movimientos se vuelven cada vez más sutiles, (ahora con un abanico en mano) y delicados, mostrando a manera de rebelión la fragilidad prohibida que posee un hombre en su interior.  Por el contrario, en el segundo acto, el artista cambia de vestuario al de una tehuana transmitiendo la fuerza y determinación que posee la mujer, esto sin perder su femineidad.

El público es testigo de la liberación de sentimientos y transformación del artista a través de mímica, música típica mexicana y una nula decoración de escenografía, ayudando a que nos centremos en lo importante: el hombre, su alma,  su energía.

Juntos, el espectador y el artista se vuelven uno solo.  Nos encontramos envueltos en una atmósfera de energía colectiva donde podemos ver el a través de su cuerpo, pero éste sirviendo a su vez como un espejo de nuestra cultura. Es una manera de gritar nuestras tradiciones y comportamientos,  de cuestionar los estereotipos del hombre y la mujer en nuestro país.

El espectáculo teatral consiste en dos actos, estos separados por medio de una ausencia casi total de luces en donde somos testigos, por casi 5 minutos, no solo de su transformación física (pasando de un vestuario de charro al de una tehuana) sino también mental.

Esta danza introspectiva, nos muestra los sentimientos del hombre ser el principal motor de sus movimientos,  los cuales se acercan cada vez más a la libertad y pureza. Es un canal más para transmitir lo que las palabras no pueden expresar ya que va más allá, es un encuentro de mente, cuerpo y alma es un máxima expresión.

La dificultad de poder liberar el cuerpo ante cualquier tipo de convencionalidad o prejuicio queda atrás, aquí solamente existe el ser.

Sea el vestuario que sea, al final con lo que nos quedamos, es la desnudez del alma.




Álbum de Fotos






viernes, 29 de enero de 2016

El Montaje

¿Qué es el Cine?

Columnista: Ricardo Navarrete

Los artículos anteriores nos han situado ya en concebir al cine como un Aparato que afecta la percepción de nuestro entorno. Esto nos ha construido una base que me parece necesaria y que debería considerar todo espectador, independientemente de que esté en su interés dedicarse al cine o no, es decir, al ser parte del cine en la relación que sea, debe volverse nuestro deber cuestionarnos e informarnos sobre lo que estamos presenciando y nos afecta para obtener argumentos sólidos y necesarios para poder emitir un juicio serio y con conocimiento que haga de la experiencia algo más gozoso.

Ya que el cine funciona como movimiento, identifiquemos qué le da el movimiento al cine y cómo funciona: el montaje. Con la llegada de las vanguardias artísticas llegan los primeros estudios del montaje en la imagen, que surgieron en la pintura[1] cuando fueron obligadas por la tecnología a repensarse a sí misma. Algunos ejemplos de esto son: el collage, las pinturas futuristas que buscaban expresar el movimiento, o el cubismo que muestra distintos planos de un mismo objeto en una sola imagen. Así, cuando la fotografía logra tomar movimiento en la evolución de los aparatos (cámaras y proyectores) y experimentos artísticos, la percepción del entorno cambia y causa efectos de los cuales somos parte hoy en día. Basta regresar el tiempo, aunque sea en nuestra imaginación, para ponernos en el asiento del espectador de la primera proyección de los hermanos Lumière: La llegada del tren (1895) y entender la razón de por qué cuando la pantalla fue encendida y experimentaron la primera imagen en movimiento los espectadores, no tuvieron otra reacción más que la de levantarse de sus asientos y correr a los lados.

Si bien el primero que experimentó con el montaje -para dar un efecto de ficción separándose del documental- fue Méliés: El viaje a la luna (1902). No obstante, autores de obras cinematográficas que hicieron tratados sobre el montaje desde el descubrimiento del cine son los vanguardistas que surgen de la atmósfera del Constructivismo Ruso: Vsévolod Pudovkin, Dziga Vertov y Sergei Einseinstein por mencionar a  algunos.


El término montage, de la lengua francesa, tiene su origen en el uso teatral y de esta fuente fue  adaptado por aquellos vanguardistas y dramaturgos rusos que luego se convirtieron en los grandes directores y tratadistas cinematográficos: Pudovkin y Einseistein. Es por ello que se les atribuye a estos autores vanguardistas el sentido estético del montaje: La afirmación del montaje, como la máxima expresión de efectividad, ha llegado a ser el axioma indiscutible, sobre el cual se ha levantado la cultura universal del cine[2].

Del teatro toman el término de 'montaje' los vanguardistas y dramaturgos rusos: Pudovkin y Einseistein, que luego se convirtieron en los grandes directores y tratadistas cinematográficos.

Pero lo que intentamos acá es resaltar la función del montaje, y existen distintos tipos, pues son diferentes las formas de transmitir ideas cinematográficamente. El montaje puede entenderse a grandes rasgos como la forma de organizar los planos o imágenes de un film que contemplan ritmo y duración, una etapa cinematográfica que responde a un proceso creativo al fraccionar los planos o tomas. Para ello, es que es necesario contemplar de lo que hemos hablado anteriormente, en planos generales:

Cine (movimiento):   Ritmo y tiempo.
Montaje:   Organización/Fragmentación de la imagen (Visual y Sonora).

Parece poco hasta ahora lo que hemos concebido en nuestro análisis, pero espero pueda ser un poco más claro el porqué.

El mismo montaje se divide en distintas formas de organización que se ramifica según las intenciones de cada film. Por ejemplo, en la imagen visual podemos distinguir dos aristas generales como son el montaje narrativo y el montaje expresivo.

El montaje narrativo, aquel que se organiza de una forma lineal en función de querer transmitir una historia regularmente de principio a fin en una evolución cronológica.
El montaje expresivo, plantea su organización no lineal, busca, justamente, provocar sensaciones a través de los cortes y planos, y no necesariamente una historia, sino algo más conceptual.

Con estos dos tipos de montaje, en general, podemos sentarnos como espectadores y tratar de identificar qué tipo de montaje visual se está manejando en el film de este fin de semana. No he mencionado aún la importancia del montaje sonoro en cualquiera de estos tipos de montaje. Además iremos bifurcándonos en los diversos modos de montar las imágenes en el espectador. 



[1] Con el descubrimiento de la fotografía y el Daguerrotipo, la representación del mundo se convierte en más precisa y en menos tiempo. Esto hizo que la pintura se reinventara al salir de os estudio y dejar de hacer representaciones realistas experimentando cada vez más en la abstracción debido a su liberación.
[2] Extracto del manifiesto firmado por S. Einseinstein, V. Pudovkin y G. Alexandrov, publicado en Leningrado, Agosto de 1928. Tratado del ruso al inglés: Film Form, Meridian Books, Nueva York, 1957, p. 257.

jueves, 28 de enero de 2016

Diego Piñón: Butoh Ritual Mexicano


Tuvimos la oportunidad de charlar con Diego Piñón: primer invitado de la Muestra Internacional de Butoh y Expresiones Contemporáneas de este año. Nos contó un poco de su trayectoria, de la historia del butoh como medio expresivo, y de la convergencia que tienen este medio (que él utiliza como terapia) con la presentación en un escenario (como lo que hará el viernes en el Foro LARVA).



Danza Butoh: una de las muchas cicatrices que cerraron de las heridas que dejó la Segunda Guerra Mundial.

Atroces las bombas, 
destrozado el espíritu. 
Reclamo a rebelión.


Como ave fénix que renace de las cenizas, la única manera de sobrevivir a una catástrofe como el bombardeo atómico, era la mera celebración de la vida. Que en un contexto como ese se vuelve una rebelión; una determinación y un duelo contra el sometimiento que la muerte pretende sombrear en la sociedad.

La danza butoh surge en esa etapa de la posguerra: como el espíritu mismo rebelándose a la muerte que lo rodea. No buscando ser arte, sino que lo fue por añadidura: más bien era un grito de supervivencia.


Las raíces japonesas de Butoh:

Bu.    Movimiento, danza.

Toh.       Fuerza, llamado.

Surge antes de los años 1950's, y tiene olas, reproducciones y re formulaciones: en los 80's, en los 90's, en el 2000 y ahora, en 2016 estamos viviendo la cuarta ola del movimiento, dice Diego Piñón, mexicano desmembrado entre tantos aprendizajes y experiencias en diferentes puntos del globo. En Japón (con el mismo iniciador del movimiento, Kazuo Ohno), en Canadá (donde ha impartido talleres), y Estados Unidos (donde actualmente trabaja la mayor parte de su tiempo).


Es un llamado de rebeldía, un rechazo a ser sometido por la cultura occidental. Ahora se traduce en no someterse a ninguna oscuridad que traigamos dentro.



Tanto en sus primeras interpretaciones como en las representaciones actuales, Diego Piñón cree que es un despojo de la cultura propia: cultura o cualquier ideología que se es impuesta por un sistema externo. No una ideología orgánica ni esencial del ser humano, sino una creación de siglos de convivencia y creación de normas y divisiones. 

Se despoja de este pasado, para expresarse completamente: naturalmente.


Si realmente expresáramos todo lo que pensamos, lo que sentimos, lo que nos pasa; nunca pararíamos de expresarnos. Como los niños, que no tienen filtros.

Por ese proceso pasa la danza que termina en el butoh: de la historia (el origen), a la interpretación personal, y después a la recreación. Que este último ya NO es butoh. El butoh fue ese momento, esa fuerza auténtica de quien no quiere morir, de quien -con su poca energía- expresa su dolor con los ojos, con un gemido, con un dedo levantado...


La oscuridad emerge para ser conquistada. 
Oscuridad traducida en miedo, soledad, ira...

El arte representa un daño colateral: algo que surgió mientras estaba buscando algo más allá.

Diego Piñón explica que, como los más grandes artistas, no se debería buscar hacer arte, sino que éste -casi inevitablemente- surgirá de la introspección: de la comunicación que está teniendo con algo muy íntimo dentro de él.



Repetidamente se encuentra en una contradicción con él mismo cuando le solicitan presentarse en un escenario, "Yo no tengo nada importante que decir", dice calmado, pero entonces acude al ritual como convocatoria grupal. A crear algo en el aquí y el ahora, con el público de esa noche, con los movimientos de esa noche, con las luces, la música: la energía.

Diego define ritual de una manera muy sencilla y alcanzable. Lo define como entregarse a ese momento, a esa actividad. Lo define como hacer algo con todos los sentidos, poniendo una intención.

Entonces aquello que se hace completo, con entrega y enfoque, es algo sagrado.



Descalzo.

Apasionado.

Diego baila con todo el cuerpo:
bala con los pies, con las rodillas, 
la cadera, con los hombros, 

cada poro,

baila con sus palabras mientras responde.







Diego Piñón presentará 'Buscando la Huella Amorosa' el viernes 29 de enero en el Foro LARVA.

En este acto, buscará enfrentar y romper dos grantes arquetipos en la cultura mexicana: el macho y la sumisa.

Diego ha estado trabajando con un grupo de más de 20 personas en un taller de Butoh: donde se ha aprendido más de esta técnica de introspección, de silencio.

El taller comenzó el lunes 25 de enero, y terminará el sábado 30.















Agradecemos enormemente a Diego Piñón por habernos otorgado una charla tan rica, a la Muestra de Butoh y a la compañía de danza, ANZAR, por haberlo hecho posible.




lunes, 25 de enero de 2016

Festival de Cine Francés En Línea

La sexta edición de My French Film Festival (MFFF) llega ¡gratis! a México. Con diez largometrajes y diez cortometrajes en competencia, el festival online abre las puertas a la cultura francófona (con alguna participación belga y canadiense) desde la comodidad de un ordenador.




MyFrenchFilmFestival.com 
es la manera de conectar a toda una generación de cineastas franceses y sus creaciones a la comunidad digital mundial.

Aprovechando la era digital en la que vivimos, podremos ser parte del festival de cine a través de nuestras computadoras.

No, no todos los años podremos gozar de ver las películas de selección de manera gratuita. Cada edición se seleccionan distintos territorios que tendrán este privilegio. Y este año, México está entre ellos; junto con todo Latinoamérica, la India, Polonia, Rusia, Africa, y Rumanía.

Dentro de los -ya mencionados- diez largometrajes y diez cortometrajes, el público digital podrá votar y dejar comentarios en cada producción: al igual que compartirlos.


La selección está compuesta de películas francesas, pero también de dos cintas belgas (dentro del concurso) y dos cintas canadienses francófonas (fuera del concurso)

Premios:

Habrán tres categorías en los premios:
  • El Premio Chopard, los cineastas internacionales y expertos miembros de el jurado decidirán
  • El Premio del Público, saldrá del recuento de votos por parte del público digital (sí, de ti)
  • El Premio de la Prensa, periodistas especialistas de todo el mundo lo decidirán

Entre más reconocimientos, las cintas ganadoras serán parte de las películas que se muestren a bordo de los aviones de Air France durante seis meses: a partir de julio de 2016.


La Pedagogía del cine:

Entre los beneficios del cine (ja!, más?), la Alianza Francesa y otros expertos en la pedagogía del lenguaje, utilizarán este medio para el avance de la comprensión del idioma francés. Por lo que recomiendan unas cuantas cintas para este propósito (pícales, para verlas):





myFrenchFilmFestival - 6th edition - official trailer from Unifrance Films on Vimeo.